Menú principal
Facebook
Menú secundario

Blog

La partícula de Dios


La partícula de Dios

Al principio Dios hizo al hombre a su imagen, conforme a su semejanza, (Gén. 1:26) y lo dotó de un cuerpo perfecto, de un organismo capaz de superar todos los obstáculos posibles, le dio una compañera idónea y un trabajo perfecto, relajante y fructífero. Cinco sentidos fueron el complemento de ese ser que sería la obra maestra de la creación: la vista, con los campos se vistieron de verde y de flores multicolores; el olfato, par disfrutar de múltiples olores; el oído, rodeados de los sonidos de la naturaleza, de los pájaros cantores y de la música que Dios creó para nuestro deleite; el gusto, con nuestras papilas gustativas capaces de disfrutar los distintos sabores; y el tacto para comunicarnos con nuestros seres queridos a través de las caricias. Pero aunque algunos estén pensando que me olvido de un sexto sentido, lo que quiero enfatizar en este artículo es el don más contundente a favor de la creación salida de las manos de un Dios eterno: el don del lenguaje y la comunicación. Es aquí donde quiero hacer un punto y aparte para compartir algunas reflexiones sobre un tema tan apasionante. En la Biblia encontramos algunos ejemplos de animales que tuvieron la facultad del habla en algún momento de su vida y que fueron utilizados por Dios o por el diablo para comunicar un mensaje al ser humano. Sin ir mas lejos, en el jardín del Edén, una serpiente encantadora hace el papel de medium y embelesa a una Eva sorprendida de que un animal hable. (Gén. 3:1 ). Palabras que llevaron a la ruina a la humanidad por decisión propia. Más adelante nos encontramos un asna que establece una conversación de adultos con Balaam (al cual no sorprendió que esta hablara), quien la contesta de una forma natural como la vida misma, en un tú a tú (Núm. 22: 28). Habría que profundizar sobre quién estaba más cuerdo de los dos. También nos encontramos con la figura literaria de la personificación que hace que el cuerno hable grandes palabras (Dan. 7: 11), que el cardo hable al cedro del Líbano (2 Reyes 14: 9), que la sangre de Abel hable (Heb. 11: 4), entre otras. Pero, ¿cuál es esa partícula que identifica a Dios como el Creador de todo lo que existe en el cielo y en la tierra? Desde un punto de vista filológico, podríamos decir que es la facultad del habla, de la comunicación mediante sonidos y del discurso que podemos entablar entre los seres humanos. No excluyo el lenguaje gestual –manos, ojos, entonación– con que acompañamos nuestro discurso lingüístico. Es verdad que algunos animales emiten sonidos que nos sorprenden e incluso pronuncian palabras y frases fruto de la repetición. Tomemos en cuenta, por ejemplo, el lenguaje del loro, de los delfines, de las ballenas (que encantaban a los marineros). Todos tienen en común ese discurso lineal sin un argumento preciso. Conocí a una pareja de ancianos que habían adoptado una niña china. Fueron a la escuela a aprender chino para poder hablar con ella. ¡Qué gran error! La niña hablaría por imitación lo que oyera de sus padres. La partícula de Dios La facultad del habla nos diferencia de los seres inferiores; pero al mismo tiempo, como sabemos muy bien, no solo hablamos o escuchamos...

Leer más

Una teoría intervencionista sobre el cambio biológico en las especies


Una teoría intervencionista sobre el cambio biológico en las especies

En este extenso artículo, los Drs. Brand y Gibson elaboran una propuesta para explicar el cambio biológico en la naturaleza, de modo que sea compatible con los conocimientos de la biología y lo que entendemos de la Escritura. Descargar el artículo completo en pdf   Fuente de la noticia: http://grisda.net/subEs/?p=234    ...

Leer más

El desafío al darwinismo que plantea una enzima extraordinariamente compleja, por sí sola


El desafío al darwinismo que plantea una enzima extraordinariamente compleja, por sí sola

Ann Gauger, Doctora en Zoología 1 de mayo de 2012 – Contemplemos la carbamoil fosfato sintetasa (CPS), una enzima extraordinariamente compleja. Esta enzima usa bicarbonato, glutamina, ATP y agua para elaborar carbamoil fostato mediante una reacción de pasos múltiples en tres sitios activos separados, implicando a varios intermedios inestables. La CPS está constituida por dos cadenas proteínicas con una longitud combinada de más de 1.400 residuos aminoácidos. Ahora sabemos, gracias a extensos datos bioquímicos, que una CPS totalmente acoplada precisa de la hidrólisis de una glutamina y dos moléculas de MgATP para cada molécula de carbamoil fosfato que se forma. Los tres sitios activos de la enzima mantienen la estequiometría global de la reacción, sin una hidrólisis excesiva de glutamina y/o de MgATP. Para concatenar las reacciones de manera eficiente, la enzima usa unos túneles moleculares internos para secuestro y transferencia rápida de los reactantes entre los sitios activos, y unos cambios conformacionales alostéricos para sincronizar su actividad. Esto es extraordinario, siendo que el primer sitio activo y el último están separados por casi 100 Å. pero incluso más extraordinario es que esta enzima realiza una serie de reacciones que involucran intermedios inestables con una semivida de segundos a milisegundos. ¿Cómo puede un proceso neodarwinista producir una enzima así? Incluso si las enzimas que llevan a cabo las diversas reacciones parciales hubieran podido evolucionar por separado, la coordinación y combinación de estos dominios en una enorme enzima es una hazaña de ingeniería más allá de nuestro ingenio. Para más información acerca del reto que los pliegues de las proteínas presentan al darwinismo, véase AQUÍ y también, en español, la cadena de artículos bajo plegado proteínico. Publicación Original: Evolution News – The Challenge to Darwinism from a Single Remarkably Complex Enzyme – May 1, 2012 Agradecimientos: SEDIN Fuente de la...

Leer más

Un artículo científico con revisión paritaria estudia el «lenguaje de programación» del ribosoma


Un artículo científico con revisión paritaria estudia el «lenguaje de programación» del ribosoma

Casey Luskin, Licenciado en Derecho y Graduado en Ciencias (BS y MS) Un nuevo artículo científico adopta el método del diseño inteligente para la medición de información funcional en sistemas biológicos. Titulado «Dichotomy in the definition of prescriptive information suggests both prescribed data and prescribed algorithms: biosemiotics applications in genomic systems[Una dicotomía en la definición de la información prescriptiva sugiere a la vez datos prescritos y algoritmos prescritos: aplicaciones de la biosemiótica en sistemas genómicos]»: el artículo aparece en la revista Theoretical Biology and Medical Modelling. El concepto de «Información de Shannon» no distingue entre información funcional e información no funcional y, por dicha razón, no es siempre útil como criterio de información biológica. Como resultado, muchos teóricos del diseño inteligente (D.I.) han sugerido el desarrollo de métodos para medir la información biológica que tengan en cuenta la función de la secuencia. Los teóricos del D.I. emplean una variedad de términos para medir la información biológica funcional — información compleja y especificada (ICE), información prescriptiva (IP), o Complejidad de Secuencia Funcional (CSF). El artículo dice: La información biológica manifiesta con frecuencia su «significado» mediante instrucciones o una producción efectiva de una biofunción formal. Esta información se conoce como Información Prescriptiva (IP). Los programas de IP organizan y ejecutan un conjunto prescrito de decisiones. Un examen más estrecho de este término en los sistemas celulares ha llevado a una dicotomía en su definición, que sugiere tanto los datos prescritos como los algoritmos prescritos son constituyentes de la IP. Este artículo contempla esta dicotomía como expresada tanto en el código genético como en el dogma central de la síntesis de proteínas. Se procede a modelar un ejemplo de un algoritmo según el ribosoma, y se usa un examen del proceso de síntesis de proteínas para diferenciar los datos de la IP respecto de los algoritmos de la IP.1 Pero los proponentes del D.I. no son los únicos en reconocer la necesidad de medir la información biológica en términos de su función. En 2003, el premio Nobel e investigador sobre el origen de la vida Jack Szostak escribió un artículo de reseña en Nature lamentando que el problema con «la teoría clásica de la información» es que «no considera el significado de un mensaje» y en lugar de ello define la información «como simplemente aquello necesario para especificar, almacenar o transmitir la cadena». Según Szostak, «se precisa de una nueva medida de la información —información funcional» para poder tener en cuenta la capacidad de una determinada secuencia proteínica para realizar una determinada función. En 2007 Szostak fue coautor de un artículo en Proceedings of the National Academy of Sciences, con Robert Hazen y otros científicos, potenciando estos argumentos. En una crítica a aquellos que insisten en medir la complejidad biológica usando las desfasadas herramientas de la información de Shannon, los autores escribían: «Una métrica compleja sirve de poco a no ser que su marco conceptual y su capacidad predictiva resulten en una comprensión más profunda del comportamiento de los sistemas complejos». Así, ellos «proponen medir la complejidad de un sistema en términos de información funcional, la información necesaria para codificar una función específica». Ejemplo de algoritmo expresado en un diagrama de flujo, para calcular la raíz cuadrada de un número x. Este y cualquier otro algoritmo pueden ser codificados con todo tipo de lenguajes, incluyendo el binario y el genético, y sus instrucciones...

Leer más

El origen de la información biológica y las categorías taxonómicas superiores


El origen de la información biológica y las categorías taxonómicas superiores

Este artículo es de obligada lectura para todos aquellos que desean conocer los argumentos en contra de la teoría de la evolución que surgen del análisis de la información biológica en los organismos vivientes y en los fósiles. Escrito por el Dr Steven Meyer y publicado en una prestigiosa publicación científica internacional, este artículo creó un gran revuelo en la comunidad de expertos, quienes pidieron su retirada de la revista. Sin embargo, sus argumento son válidos y muy certeros. Descargar el artículo completo en pdf   Fuente de la noticia: http://grisda.net/subEs/?p=230...

Leer más

El epigenoma: la nueva pesadilla para el evolucionismo


El epigenoma: la nueva pesadilla para el evolucionismo

El epigenoma se presenta como la más reciente pesadilla para los evolucionistas —y como el más reciente icono del diseño inteligente. Ya a comienzos de los 1950s, el genoma codificado en el ADN hubiera podido ser el golpe mortal para la tesis darwinista. Su código digital, fielmente copiado y reproducido por una multitud de máquinas moleculares, no era la clase de sofisticación que esperaba la teoría darwinista, ni que parecía tener la capacidad de explicar. Sin embargo, con un hábil juego de piernas y una buena cantidad de cortinas de humo retóricas se ha conseguido mantener la teoría a la defensiva frente a las tesis del diseño inteligente durante sesenta años. Ahora entra en escena el epigenoma, con sus códigos sobre códigos sobre códigos. Recientemente, el doctor Richard Sternberg, miembro correspondiente del Instituto Discovery, ha concentrado sus investigaciones en este tema, y, como lo describía Casey Luskin hace pocos días, es también el tema de un nuevo libro basado en la obra de Sternberg, escrito por Tom Woodward y James Gills, The Mysterious Epigenome: What Lies Beyond DNA [El misterioso epigenoma — el panorama más allá del ADN ]. Cuando todo va mal, ¡a sacar pecho! Tres biólogos de Harvard, Ben Hunter, Jesse D. Hollister y Kirsten Bomblies, intentan enfrentarse a este nuevo y abrumador reto con un ensayo en Current Biology, «Epigenetic Inheritance: What News for Evolution? [La herencia epigenética: ¿Qué novedades hay para la evolución? ]» Hoy por hoy el epigenoma no tiene unos contornos claramente definidos. «Epigenética» puede referirse a cualquier condición heredable más allá del ADN. Los científicos saben ahora que la expresión génica está controlada por numerosos mecanismos, incluyendo las etiquetas de histonas (a veces designadas como «código de histonas»), el «código cigótico», diversos tipos de ARNs pequeños, splicing (o empalme) alternativo, modificaciones previas o posteriores a las transcripciones, y toda una multitud de factores de transcripción. El viejo «dogma central» de que la información fluye del gen a la proteína hace ya tiempo que murió, pero queda mucho por aprender. ¿Cómo influye el medio ambiente sobre los marcadores epigenéticos? ¿Cómo se transmiten, y qué estabilidad tienen? ¿Cómo afectan los «epialelos» (un neologismo que extiende el concepto mendeliano de genes emparejados) al fenotipo? Una molécula de histona, que junto con otras proteínas no histónicas y el ADN forma la cromatina en el núcleo. Su interacción con el sistema de transcripción del ADN lleva a modificaciones en la expresión del genoma y a variaciones en la expresión fenotípicas, sin por ello alterar la secuencia del ADN. Estas interacciones epigenéticas, que comportan un hipercódigo para regular la expresión del código genético, constituyen otro ejemplo de la complejidad irreducible en múltiples niveles. Imagen cortesía de EMW Las marcas epigenéticas como la metilación de la citosina o las modificaciones con histonas pueden ser muy dinámicas y pueden alterar la expresión genética en respuesta a señales de entrada procedentes del medio o del desarrollo sin que comporten cambios en la secuencia de ADN; en algunos casos, los cambios epigenéticos pueden ser heredables mediante la meiosis. Esto ha espoleado el interés —y unos encendidos debates— acerca de si la variación epigenética puede participar de manera significativa en la evolución adaptativa. Se ha hecho hincapié en la necesidad de considerar de manera formal los epialelos en la genética de poblaciones y en la teoría de la evolución … sin embargo, se necesitan más datos empíricos para definir los parámetros de...

Leer más

El código genético, finamente ajustado


El código genético, finamente ajustado

Jonathan M. 19 noviembre 2011— Francis Crick consideraba que el código genético que encontramos en la naturaleza era «un accidente congelado». Pero se está haciendo más y más patente que este código está exquisitamente ajustado —con características que sugieren desde luego que es uno entre un millón. Por tanto, ¿no debería considerarse el diseño deliberado, el diseño inteligente, como una inferencia legítima, como la mejor explicación de cómo este código llegó a existir? Todos estamos familiarizados con el código genético, por el cual una transcripción en ARNm se traduce a los residuos de aminoácidos que conforman las proteínas. Los tripletes de nucleótidos —llamados «codones»— sirven como «palabras moleculares», donde cada una de ellas especifica un aminoácido determinado o los sitios de paro de los marcos abiertos de lectura (ORFs por sus siglas en inglés). Los ribosomas y los complejos ARNt-metionina (conocidos como metionil ARNts «cargados» se unen cerca del extremo 5′ de la molécula del ARNm en el codón de iniciación AUG (que especifica el aminoácido metionina) y comienzan a traducir sus secuencias de ribonucleótido a la secuencia de aminoácidos específica necesaria para conformar una proteína funcional. Cada aminoácido se une en su extremo carboxilo al extremo 3′ de su propia especie de ARNt mediante una enzima conocida como aminoacil tRNA sintetasa. Existen dos sitios en un ribosoma para ARNts activados: el sitio peptidilo y el sitio aminoacilo (sitio P y sitio A respectivamente). El codón de iniciación, que lleva metionina, entra en el sitio P. El anticodón 3′ UAC 5′ del ARNt se empareja con el codón complementario 5′ AUG 3′ RNAm. El segundo ARNt entra en el sitio A. Una parte enzimática del ribosoma, llamada peptidil transferasa, crea entonces un enlace peptídico para unir los dos aminoácidos. Al formarse el enlace peptídico, se rompe el enlace aminoacilo que conectaba el aminoácido con su correspondiente ARNt, y el ARNt puede así abandonar el sitio P. Esto es seguido por la translocación ribosomal para posicionar un nuevo codón abierto en el sitio A vacío y también para trasladar el segundo ARNt —que está ahora unido a un dipéptido— del sitio A al sitio P. Y así se va repitiendo el ciclo hasta la llegada de un codón de paro que impida la adicional elongación de la cadena. Para una ilustración visual de cómo esto funciona en la práctica, remito a los lectores a la siguiente breve animación: La cantidad total de posibles tripletes de ARN asciende a 64 codones diferentes. De los mismos, 61 especifican aminoácidos, y los tres restantes (UAG, UAA y UGA) sirven como codones de paro, que detienen el proceso de síntesis de proteína. Debido a que hay sólo veinte aminoácidos diferentes, algunos de los codones son redundantes. Esto significa que varios codones pueden codificar el mismo aminoácido. Las rutas y los mecanismos celulares que hacen posible esta correspondencia de 64 a 20 es una maravilla de lógica molecular. Es suficiente para que se le caiga la baba a cualquier ingeniero. Pero las señales de designio se extienden mucho más allá de la evidente genialidad de diseño de ingeniería del aparato de traducción celular. En este artículo voy a exponer varios niveles de ingenio de un diseño deliberado que se hace patente en esta obra maestra de la nanotecnología. ¿En qué sentido está finamente ajustado el código genético?...

Leer más