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Descifrando el dogma de la similitud del ADN

Descifrando el dogma de la similitud del ADN

Daniel Anderson (pseudónimo)

En octubre de 2006, la revista Time planteaba una pregunta crucial en relación con los chimpancés y los seres humanos: ¿Qué nos hace diferentes?

El colectivo evolucionista comúnmente esgrime que existe un 98-99% de similitud entre el ADN de los humanos y el de los chimpancés, como prueba irrefutable de un antepasado común reciente. Este aparentemente alto porcentaje de similitud genética ha servido para reforzar la fe popular en la evolución de Darwin y para poner a los creacionistas a la defensiva. Los creacionistas bíblicos y los teóricos del Diseño Inteligente sostienen que esta similitud, se debe a un diseño común.

Este argumento parte de una analogía: podemos observar que los diseñadores humanos utilizan patrones de diseño comunes para crear las tecnologías que requieren características de diseño similares, pero obteniendo distintas identidades y funciones. Incluso la antropóloga evolutiva Owen Lovejoy declaró,

Es como tener los planos de dos casas de ladrillos diferentes. Los ladrillos son los mismos, pero los resultados son muy diferentes.

Sin embargo, hay algunos, incluso dentro de la comunidad creacionista, que creen que este argumento del diseño común es insuficiente para clasificar seres vivos y que no explica el alto grado de similitud genética entre humanos y chimpancés.

Este artículo compara y contrasta chimpancés y seres humanos, analiza una serie de estudios genéticos poco conocidos, discute ciertos aspectos relativamente desconocidos del genoma del chimpancé y compara a los chimpancés con otros animales que muestran atributos parecidos al hombre.

Similitudes entre chimpancés y humanos

Los chimpancés se parecen más a nosotros que cualquier otro animal. En términos de anatomía general, son los animales que más se asemejan a nosotros. Son animales inteligentes, capaces de resolver problemas, fabricar y utilizar herramientas sencillas, y de transmitir conocimientos a sus descendientes. Establecen complejas relaciones sociales, muestran una especial preocupación por sus crías, y tienen conciencia de sí mismos. Gracias a la educación recibida del hombre, los chimpancés han conseguido aprender cierto lenguaje de signos básicos e incluso se les han enseñado habilidades artísticas primarias (tal vez). Los chimpancés parecen disponer del mayor grado de similitud genética con el género humano. A primera vista, estas similitudes parecen corroborar las ideas evolucionistas sobre los orígenes de la humanidad.

Diferencias entre chimpancés y humanos

Sin embargo, hay algunas diferencias muy significativas entre los chimpancés y los seres humanos. Nuestra anatomía ósea, aunque guarda cierto parecido, es muy diferente. Nuestros cráneos, cuellos, espina dorsal, proporciones de las extremidades, pelvis, manos y pies muestran algunas de las diferencias más notables. Así también, la disposición de nuestros tejidos blandos produce un marcado contraste en nuestra apariencia externa (por ejemplo, los labios salientes, el puente nasal, el blanco de los ojos). Por otro lado nuestra expresión proteínica y nuestra bioquímica cerebral son radicalmente distintas. Quizás las diferencias más profundas se aprecian en áreas como el lenguaje, el arte, la música, las matemáticas, la tecnología, la filosofía, la ganadería, la agricultura, y en nuestra dimensión moral y espiritual. Esta es una sólida confirmación del relato del Génesis en el que sólo el ser humano es creado a imagen de Dios. No somos simios altamente evolucionados.

Diferentes estudios obtienen diferentes porcentajes de similitud de ADN

Aunque con frecuencia se nos dice que los chimpancés y los seres humanos comparten entre el 98-99% de su ADN, existen una serie de estudios que revelan un menor porcentaje de similitud. En un estudio de 2002 en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS), se analizaron cerca de un millón de pares de bases de ADN y se descubrió una similaridad de aproximadamente el 95%. El genoma humano está compuesto de aproximadamente 3.000 millones de pares de bases, en este estudio se comparó menos del 1% del genoma, pero escogiendo tan sólo las secuencias que anteriormente se presuponían que eran comunes a los chimpancés y los a los seres humanos («homólogas»).

En otro estudio realizado en 2003, también en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS), se compararon 1,9 millones de pares de base procedentes de áreas inmunológicas críticas del genoma humano y del chimpancé. Este estudio tuvo en cuenta las inserciones y eliminaciones (indeles) y obtuvo un similaridad reducida 86,7%. 

Cuando se mapeó el genoma del chimpancé en 2005, los científicos anunciaron una similaridad de 96%. Otro estudio, esta vez en 2006, puso de manifiesto una similitud genética del 94%. Obviamente, estos resultados son considerablemente más bajos que del todavía ampliamente difundido 98-99%. Estos estudios revelan que el grado de similitud genética es altamente dependiente de las regiones concretas que se estén analizando, la cantidad de ADN que se compare y las técnicas de cálculo utilizadas. El estudio de 2006 que concluye con una similitud del 94% crea un gran problema para los genetistas evolutivos que acaban de secuenciar el genoma del macaco Rhesus y que declararon un 93% de similitud de ADN entre los monos y los seres humanos.

El problema radica en que supuestamente estos monos se separaron de nuestro ancestro común alrededor de 25 millones de años, mientras que los chimpancés lo hicieron supuestamente hace alrededor de 6 millones de años. Así que se supone que nos hemos separado de los chimpancés a una velocidad cuatro veces superior de la que nos separamos de los monos Rhesus. En pocas palabras, si la evolución y sus dataciones fueran ciertas, tendría que verse una separación mucho más amplia entre humanos y monos.

Las muchas incertidumbres que rodean el genoma del chimpancé recientemente secuenciado

En 2005, los científicos anunciaron que el genoma completo del chimpancé había sido correctamente secuenciado y que se había confirmado las predicciones de la evolución (¡como de costumbre!). Sin embargo, esta declaración presenta serias carencias.

En primer lugar, el genoma del chimpancé no se construyó desde cero. En un intento por ahorrar dinero y tiempo, se ensambló utilizando el genoma humano como soporte. Esto refleja nuevamente los presupuestos evolucionistas de los científicos que iniciaron el proyecto del genoma con una idea preconcebida; que los humanos y los chimpancés son primos evolutivos cercanos, tal idea contribuyó a interpretar los resultados en el sentido de la similaridad.

En segundo lugar, el genoma del chimpancé es de aproximadamente 12% más grande que el genoma humano. A riesgo de parecer excesivamente simplista, esto parece indicar que la máxima similaridad sería un 88%. ¿Cómo se tuvo en cuenta esa diferencia del 12% en el porcentaje global de similitud? ¿O fue simplemente ignorada?

En tercer lugar, los chimpancés poseen muchos genes que no están presentes en el genoma humano. También carecen de muchos genes que sí están presentes en el genoma humano. ¿Cómo se incluyeron estas diferencias en el cálculo? Si realmente se incluyeron.

En cuarto lugar, según los cálculos de la evolución debe haber habido millones de “reordenamientos” en el genoma del chimpancé. ¿Cómo calculan los científicos esta desigualdad?

Por último, hay muchas regiones desconocidas en el genoma del chimpancé. Es necesario un estudio cuidadoso de la mayor parte de las regiones, todavía inexploradas, que no codifican proteínas, dado que los genetistas no cesan de descubrir más y más funciones críticas en el supuesto “ADN basura”. Se están descubriendo las funciones de este tipo de ADN con mucha rapidez. Ya sabemos que una gran parte de este ADN no es basura en absoluto, sino que juega un papel en aspectos como la coordinación del desarrollo del embrión.

Hay temas de investigación interesantísimos para los geneticistas creacionistas que no reducen sus investigaciones al paradigma evolutivo. Es muy posible que el avance tecnológico y científico en estas áreas críticas del genoma del chimpancé revele diferencias aún más sustanciales.

La similitud de ADN puede ser extremadamente sobrevalorada

En 2006, los científicos descubrieron que los murciélagos y los caballos comparten un mayor grado de similitud de ADN que las vacas y los caballos (véase Saddle up the horse, it’s off to the bat cave). Difícilmente se podrían encontrar dos mamíferos placentarios tan diferentes como los murciélagos y los caballos, sin embargo, en contra de las predicciones evolucionistas basadas en la comparación de la anatomía, murciélagos y caballos comparten una similitud genética mayor que caballos y vacas. Esto puede tener implicaciones importantes para la similitud entre el ADN del chimpancé y el ADN humano. A pesar de compartir ciertos aspectos anatómicos y un alto porcentaje de ADN, los chimpancés son radicalmente diferentes de los seres humanos en muchos aspectos esenciales. Otros animales igualan o incluso sobrepasan a los chimpancés en atributos humanos como la inteligencia, la lengua, la capacidad emocional y social y en su comportamiento compatible con el género humano (véase Primates spearing primates).

La competencia de otros animales

Los seres humanos han derrochado tiempo y esfuerzo educando y entrenando a los chimpancés, y a pesar de todo los chimpancés nos siguen decepcionando.

Los hylobates se consideran más alejados de los seres humanos en el árbol evolutivo, sin embargo, son más parecidos a los humanos en su andar bípedo que cualquier otro mono. Esto es sorprendente, teniendo en cuenta que en comparación con los chimpancés, su anatomía esquelética es aún más distante de la de los seres humanos.

Los elefantes “entierran” a sus muertos con vegetación y prestan especial atención a los huesos y los órganos de otros elefantes que han permanecido muertos desde hace mucho tiempo (véase Jumbo minds). Los chimpancés no entierran a sus muertos, y los abandonan tan pronto como el cuerpo comienza a pudrirse. En Corea del Sur, un elefante ha llegado incluso a hablar ocho palabras humanas, y varios elefantes de Tailandia han aprendido a pintar a la vista de los entusiasmados visitantes del zoológico . Y los elefantes han realizado estas hazañas con un cerebro realmente pequeño, la cuarta parte de los chimpancés.

Un par de loros han desarrollado capacidades lingüísticas más avanzadas, en relación a las del hombre, si las contrastamos con el lenguaje de signos que los chimpancés son capaces de usar.

Los cuervos de Nueva Caledonia, en su búsqueda de alimento, han demostrado ser diseñadores de herramientas muy superiores a los chimpancés.

Los pinzones carpintero (Camarhynchus pallidus) saben desmenuzar pequeños pedazos de cactus para pinchar insectos, de la misma forma que los chimpancés mordisquean los extremos de un palo para fabricar objetos punzantes usándolo después para ensartar a los gálagos.

Ciertos experimentos han observado en los cerdos niveles más altos de inteligencia que en los chimpancés. También se sabe que se les puede enseñar a guardar ovejas.

A pesar de que los chimpancés muestran una importante similaridad genética con el ser humano, nosotros confiamos en otros animales para ejecutar tareas importantes como la búsqueda de minas o bombas, el transporte de mercancías y la ayuda a las personas discapacitadas. Además, los chimpancés han recibido del hombre innumerables horas de educación y entrenamiento, y siguen mostrando unas cualidades humanas decepcionantes. Todo esto contrasta fuertemente con el pretendido alto grado de similitud del ADN y la similitud anatómica superficial.

Referencias : 
  1. Lemonick, M. and Dorfman, A.. What makes us different? Time,http://www.time.com/time/magazine/article/0,9171,1541283,00.html. 1 October 2006.
  2. Wood, Todd. The Chimpanzee Genome and the Problem of Biological Similarity. Occasional Papers of the BSG. Number 7. 20 February 2006.
  3. Brittin, R. Divergence between Samples of Chimpanzee and Human DNA Sequences is 5%, Counting Indels, Proceedings of the National Academy of Sciences, USA 99 (2002): 13633–35.
  4. Tatsuya, A., et al., Comparative Sequencing of Human and Chimpanzee MHC Class I Regions Unveils Insertions/Deletions As the Major Path to Genomic Divergence, Proceedings of the National Academy of Sciences, USA 100 (2003): 7708–13.
  5. Boyle, A., Chimp genetic code opens human frontiers. MSNBC Science & Technology, http://www.msnbc.msn.com/id/9136200/ 01 September 2005.
  6. Minkel, J.R., Human-Chimp Gene Gap Widens from Tally of Duplicate Genes. ScientificAmerican.com, http://www.sciam.com/article.cfm?articleID=9D0DAC2B-E7F2-99DF-3AA795436FEF8039. 19 December 2006. Return to Text.
  7. Choi, C., Monkey DNA points to common human ancestor. Livescience, http://www.livescience.com/humanbiology/070412_rhesus_monkeys.html. 12 April 2007.
  8. E-mail communication with creationist geneticist Dr. Rob Carter.
  9. Batten, D., No joy for junkies, Journal of Creation 19:2, 2005.
  10. Sodera, V., One small speck to man. Vij Sodera Productions, UK, 2003, p. 386.
  11. Ref. 10. p. 424.

 

Fuente de la noticia:

http://www.creacionismo.net/genesis/Art%C3%ADculo/descifrando-el-dogma-de-la-similitud-del-adn