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¿Quién enseñó a hablar a Adán?

¿Quién enseñó a hablar a Adán?

Arthur Custance, Doctor en Ciencias de la Educación

El habla es el mejor espectáculo que presenta el hombre. Es su propia «actuación» en el escenario de la evolución, en el que aparece ante el trasfondo cósmico y «presenta su función».

(Benjamin Lee Whorf, Language, Thought and Reality).

Introducción

Hace muchos años Humboldt observó que si hubo una transición de animal a hombre, esta transición tuvo lugar con la adquisición del habla. Pero añadió, con un profundo criterio, que para poder hablar, el hombre ya tenía que ser humano. Así, el problema de explicar el origen del habla se le aparecía como irresoluble. Y aparte de la revelación, lo sigue siendo.

Debido a la influencia de las teorías de Darwin, por un tiempo pareció innecesario poner en tela de juicio que el habla humana hubiera derivado de gritos de animales. Esencialmente las dos cosas eran lo mismo; se trataba sólo de una cuestión del grado de complejidad. Siguiendo en los pasos de los primeros antropólogos sociales, que estaban ordenando las diversas culturas primitivas en una secuencia de más simple a más compleja, con lo que se ilustraba la supuesta ascensión del hombre al Parnaso, los que filosofaban sobre el lenguaje daban por supuesto que los extraños gruñidos, chasquidos y muecas de los «salvajes» más inferiores constituían evidencia de que el habla, como todo lo demás, había evolucionado mediante pasos apenas perceptibles de lo simple a lo complejo.

 Dos explicaciones

1. La explicación evolucionista

Pero poco a poco se fue haciendo evidente que el problema era más difícil. Para empezar, unos estudios más prolijos de las sociedades más primitivas, realizados por estudiosos que permanecieron suficiente tiempo sobre el terreno para aprender el uso de los lenguajes nativos que estaban estudiando, comenzaron a desvelar que, lejos de ser simples, eran lenguajes sumamente complejos. Lo cierto es que en muchos casos resultaron ser tan ricos en léxico que una autoridad como Levy- Bruhl llegó incluso a dudar (quizá de forma injustificada) si pensaban como nosotros. La diferencia ya no podía medirse más en términos de «elevado» e «inferior», sino como de diferentes maneras de concebir la realidad, y desde luego, desde cierto punto de vista, de una forma más compleja de contemplarla.

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Fuente de la noticia:

http://www.creacionismo.net/genesis/Art%C3%ADculo/%C2%BFqui%C3%A9n-ense%C3%B1%C3%B3-hablar-ad%C3%A1n