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El relato de la Creación y la edad de la Tierra

El relato de la Creación y la edad de la Tierra

Preguntas y respuestas sobre el tiempo y la creación de la Tierra por Pedro Aguerri

1. ¿Por qué empieza el relato de la Creación de Génesis 1 con la palabras “En el principio” y a qué principio se refiere?

Para comenzar, no es el único relato de la Creación que hay en la Biblia, aunque sí es el primero, está al principio de la Biblia y es el más importante, abarcante, ordenado, y uno de los más detallados. Cualquier buen relato de una sucesión de eventos o de una historia suele empezar así, por el principio de los acontecimientos, para que el que escucha o lee el relato lo entienda bien y tenga una idea clara y en orden. Yo mismo he empezado esta respuesta diciendo: “para comenzar”, porque es una elección personal el empezar por el principio de lo que quiero contar o aclarar.

Estas palabras del Génesis ponen además una frontera, una señal de comienzo de las cosas relatadas. Quiere decir que desde ahí en adelante, sucede lo que se relata. Aunque parezca una perogrullada, quiere decir que nada de lo relatado a continuación había acontecido antes de ese principio. Es decir, las cosas tienen un comienzo, un inicio, un principio para su existencia. Por eso, existen muchos principios o comienzos: tantos como cosas o historias hay. También nos quiere decir que nadie debe buscar otro principio para la historia relatada que el que se menciona allí. Y si el texto siguiente a esas palabras es un relato de nuestra creación, es decir, un relato de lo que tiene que ver con el propósito fundamental de Dios de crear al ser humano y el entorno adaptado a él, entonces allí se estará hablando del principio de nuestra Creación y no de cualquier otro principio, por ejemplo, del principio del universo, de los ángeles, del Cielo, de otros mundos, etc. Génesis 1 se nos relata a nosotros, los seres humanos creados. Se habla de nuestro principio. Génesis 1 no nos habla de esos otros principios, que por el resto de la Biblia sabemos que tuvieron lugar en una Creación anterior a la nuestra y lógicamente, tuvieron su propio principio de las cosas.

De hecho, si Dios les contara a los ángeles la historia de su propia creación y la de su “mundo” (el “Cielo”), el relato probablemente empezaría igual: “En el principio…” (de su creación), pero el relato seguiría diciendo “…creó Dios los cielos (su entorno espacial hasta donde sea) y el Cielo”. Lo mismo pasaría con los seres creados por Dios en otro determinado mundo o planeta “X”. Dios les revelaría: “En el principio creó Dios los cielos (los suyos) y ‘X’” (su planeta o mundo), dejando claro así que ellos y el entorno donde viven habían tenido un comienzo, y que Dios era quien los había creado. Dios nos muestra siempre que Él es el Creador y que Él es anterior a toda creación, a todo principio. Con este relato de nuestra creación, Dios nos responde a las clásicas preguntas: ¿Quiénes somos?, ¿De dónde venimos? y ¿A dónde vamos?

Por eso, en Génesis 1, sólo se nos habla de nuestra creación y de todo lo que se relaciona directamente con ella, y no se mencionan allí la creación de los ángeles, ni del Cielo, ni de otros mundos, aunque por otros textos del resto de la Biblia sabemos que todos ellos fueron creados antes que nosotros, siendo nosotros según esos textos, los últimos en ser creados. Ellos ya existían antes que nosotros y vieron nuestra creación, incluidos la creación de nuestros cielos y nuestro planeta Tierra:“cuando alababan juntas todas las estrellas del alba y se regocijaban todos los hijos de Dios?” (Job 38: 7) Jesús se refiere a nuestra creación de una manera literal y a nuestro principio: “Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo” (Mateo 19: 4). Jesús dice que fuimos creados “al principio”. Efectivamente el relato del Génesis sólo habla de nuestro principio. Por el contrario, cuando la Biblia habla del “principio de Dios” o del Verbo, “En el principio era el Verbo” (Juan 1: 1), no está diciendo que Dios tiene un principio, ni mucho menos que este principio sea el mismo que el de nuestros cielos, nuestra tierra y nosotros. “Porque las cosas invisibles de él, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas.” (Romanos 1: 20) Todo esto tiene una gran importancia, especialmente por el carácter aleccionador del relato y de nuestra debida relación de adoración a Dios. Por eso, importa mucho que nuestros cielos y nuestra Tierra fueran creados en ese primer momento del primer día, porque es el comienzo de nuestro tiempo, de nuestra historia, la que Dios nos relata desde el principio al fin, para que la conozcamos. Es algo trascendental. La vida no empieza a existir sobre la Tierra hasta el tercer día, pero nuestro tiempo comienza antes, desde el primer momento de la creación de nuestra Tierra.

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