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El Dios de las maravillas

El poder de Dios se demuestra en toda la creación. Desde el crecimiento de nuevas plantas en primavera, hasta la nueva vida que se forma en el vientre. Donde quiera que miremos, el poder vigorizante del Creador es inequívoco: Él dirige el curso de las estrellas, Él formó las majestuosas montañas, Él mantienen las beneficiosas estaciones, y en su mano está la vida de cada criatura.

La misma existencia del universo nos indica la necesidad de un creador. El universo tuvo un principio y por lo tanto tuvo una causa. La energía tuvo un principio y por lo tanto tuvo una causa. Sin embargo Dios no tuvo un principio y por lo tanto no requiere de una causa.